El pasado 20 y 21 de mayo de 2026, durante dos intensas tardes de 16:00h a 19:00h, se llevó a cabo, en las oficinas de EVM Group en Santa Cruz de Tenerife, un enriquecedor taller intensivo de seis horas en el marco del proyecto PIPE (Programme of Inclusion for Migrant People at risk of social exclusion). El propósito principal de este encuentro fue capacitar a personas migrantes adultas para que se conviertan en futuros mentores de sus comunidades, brindándoles las herramientas para guiar y apoyar a los recién llegados en su propio proceso de adaptación.
La facilitación del taller estuvo a cargo de Adelina Luntraru, de origen rumano, quien guió desde la experiencia personal y profesional a un grupo reducido y diverso de seis participantes provenientes de Cuba, Colombia, Gambia, Senegal y Costa de Marfil. Un valor añadido inmenso de este taller es que los seis participantes ya se encuentran trabajando en el ámbito de la integración de las personas migrantes. Esta diversidad de nacionalidades, trayectorias profesionales y experiencias de vida enriqueció profundamente el viaje de aprendizaje, cumpliendo con uno de los pilares del taller: validar la experiencia vivida de cada participante como su mayor activo y fortaleza.
Durante el taller, los asistentes exploraron a fondo el verdadero rol de un mentor, aprendiendo a establecer límites éticos claros para actuar como guías y figuras de apoyo, sin asumir funciones propias de la terapia, el trabajo social o la amistad informal.
A través de dinámicas interactivas y juegos de roles, el grupo compuesto por estas seis diversas voces practicó habilidades fundamentales como:
- La escucha activa y la empatía: Aprendiendo a escuchar sin interrumpir ni juzgar, prestando atención tanto a las palabras como a las emociones de la otra persona.
- El fomento de la autonomía: Descubriendo cómo hacer preguntas reflexivas (como «¿Qué opciones ves?») para evitar que la persona mentorizada genere dependencia, ayudándole a tomar sus propias decisiones.
- Comunicación y Metas: Capacitándose en cómo dar retroalimentación constructiva utilizando el marco SBI (Situación, Comportamiento, Impacto y Próximo paso) y cómo trazar objetivos claros a través del método SMART.
Uno de los momentos más enriquecedores de contar con un grupo de profesionales de origen africano y de América Latina y el Caribe fue poner en práctica la conciencia cultural en tiempo real. Los participantes discutieron cómo manejar los malentendidos que surgen de los diferentes orígenes culturales, reafirmando una regla de oro en la mentoría: nunca asumir nada y pedir siempre la perspectiva del otro (por ejemplo, preguntando «¿Cómo se maneja esto normalmente de dónde vienes?«).
Al finalizar estas seis horas de capacitación, el grupo no solo adquirió conocimientos teóricos, sino que dio un gran paso hacia la creación de una sólida red nacional de mentores. Estas seis personas, que un día también fueron «recién llegadas» y que desarrollan actualmente su labor profesional en el ámbito de la integración comunitaria, están aún más preparadas para transformar su experiencia en un puente de inclusión y apoyo para otras.











